Síndrome de Ojo Seco

Categoría: Áreas Terapéuticas

 

El Síndrome del Ojo Seco, también conocido como xeroftalmia, queratoconjuntivitis seca o simplemente ojo seco, es la enfermedad ocular más común. Afecta a entre un 10% y un 30% de la población, especialmente a la de mayor edad, y se caracteriza, como su propio nombre indica, por provocar una sensación de sequedad en el ojo, así como dolor, irritación, sensibilidad a la luz, quemazón e incluso, en los casos más graves, alteración o pérdida de visión.

Esto hace que la calidad de vida de los pacientes se vea afectada debido al impacto negativo de esta patología en numerosas tareas cotidianas como leer, ver la televisión, trabajar con el ordenador o conducir.

Los ojos son los órganos de la visión; reciben señales de luz del entorno y las transmiten al cerebro, que crea imágenes. En este proceso la córnea y la película lagrimal que la recubre juegan un papel fundamental. Ambas estructuras son esenciales para enfocar las imágenes y constituyen la barrera primaria del ojo a los estímulos nocivos.

La córnea es una "ventana" transparente que cubre la parte delantera del ojo. Es uno de los tejidos más sensibles del cuerpo puesto que contiene numerosas terminaciones nerviosas que detectan y transmiten información acerca de los cambios que se producen en la superficie ocular.

Por su parte, la película lagrimal mantiene lubricado el globo ocular permitiendo distribuir el oxígeno a las células de la superficie, evitando las infecciones y asegurando la correcta difracción de la luz. La película lagrimal está compuesta por tres capas: la más interna es la capa mucosa; la capa intermedia es la acuosa, secretada por las  glándulas lagrimales y, la más externa, es la capa oleosa, que impide la evaporación de la lágrima manteniendo la humedad necesaria en la superficie ocular.

Para que las imágenes se formen de manera nítida y enfocada es necesario que la película lagrimal sea estable y se distribuya uniformemente sobre la superficie ocular mediante el parpadeo.

En los pacientes con Síndrome de Ojo Seco aparecen alteraciones en la composición y en la estabilidad de la película lagrimal. En ocasiones estas alteraciones son consecuencia de fallos en la secreción de la lágrima (deficiencias en las glándulas lagrimales o por ciertas enfermedades sistémicas) o como resultado de una alta evaporación del componente acuoso de las lágrimas (climas secos, mal cierre de los párpados, baja frecuencia de parpadeo, alteraciones en la capa oleosa, utilización de lentillas o incluso por el uso de ciertos medicamentos).

Estas situaciones amenazan la estabilidad de la película lagrimal y producen una mala o insuficiente lubricación de la superficie ocular pudiendo dar lugar a molestias oculares, dolor, problemas visuales, procesos inflamatorios y lesiones.

Si usted sufre alguno de los síntomas anteriormente descritos acuda a un oftalmólogo para que le realice una exploración personalizada. En la actualidad, el objetivo del tratamiento del Síndrome del Ojo Seco consiste en aliviar sus síntomas, para ello se utilizan lágrimas artificiales que contribuyen a la lubricación del ojo y que deben aplicarse varias veces al día. Otros tratamientos al margen de los sustitutos lagrimales incluyen la ciclosporina, los oclusores de las vías lagrimales, o el suero autólogo.