Glaucoma

Categoría: Áreas Terapéuticas

El glaucoma es un grupo de enfermedades del ojo caracterizadas por un daño en el nervio óptico que ocasiona una pérdida progresiva de la visión periférica y que puede culminar en ceguera. Según las encuestas de la OMS esta enfermedad incapacitante es responsable de aproximadamente el 2% de los casos de discapacidad visual y es la tercera causa de ceguera a nivel mundial (8% de los casos). En el año 2010 el glaucoma de ángulo abierto supuso el 80% de los casos de glaucoma registrados a nivel mundial afectando a 44,7 millones de personas, de las cuales 4,5 perderán la visión de ambos ojos.

Los ojos reciben señales luminosas del entorno. Estas señales se transmiten a través del nervio óptico al cerebro, donde se crean las imágenes. Esto requiere que todas las estructuras oculares implicadas en la transmisión de la luz estén en la posición adecuada y reciban un aporte óptimo de oxígeno y nutrientes. Los tejidos del ojo logran esto a través de la producción, acumulación y circulación de un líquido cristalino llamado humor acuoso. El humor acuoso rellena el ojo distribuyendo nutrientes y lo dota de la rigidez necesaria para mantener su tamaño y su forma.

La presión intraocular es la presión ejercida por el humor acuoso en el interior del globo ocular. Un desequilibrio entre la producción y el drenaje de este fluido provoca inevitablemente una alteración en la presión intraocular. Por ejemplo, si el drenaje es insuficiente, la presión intraocular subirá por encima de los niveles normales debido a la acumulación del humor acuoso. Una presión intraocular anormalmente elevada induce la muerte o degeneración de los tejidos oculares y, en particular, la de los tejidos del nervio óptico, lo que puede conducir a una ceguera parcial o total. Esto es lo que sucede en el glaucoma.

A menudo el glaucoma no está asociado a síntomas de alarma como el dolor, lo que llevaría a los pacientes a buscar atención médica temprana. El glaucoma progresa silenciosamente y a un ritmo muy lento. En sus etapas tempranas solamente afecta a la visión periférica, pero a medida que avanza disminuye la agudeza visual incluso hasta el límite de provocar ceguera si no se reciben los tratamientos adecuados. El diagnóstico temprano del glaucoma es crítico para prevenir la degeneración permanente del nervio óptico puesto que generalmente esta enfermedad se desarrolla sin síntomas o problemas en la visión hasta etapas avanzadas. Actualmente no existe cura para el glaucoma. Sin embargo hay disponibles algunas alternativas farmacológicas o quirúrgicas para detener su progresión.